por Lynnsinhill

El tercer peregrino


Antes fui peregrina, ahora peregrinan por mi barriga en busca de un Santiago de Compostela que anda en julio.

Son nueve meses de caminata. No sé si es peregrino o peregrina, pero sé que camina y yo me recorro mi hora al día con mis asics que se comieron 800 kilómetros este verano. 

Las sombras de litera se despejaron un buen día. Sí, dormía bajo sombras de litera y con un ruido de peregrinos fantasmeando bajo la tela de sus sacos de dormir. Todos ungían piernas, tobillos e isquitiobiales después de su menú diario de etapas. Yo los kilómetros los digería bien, me gustaba su sabor a jornada laboral al aire libre. 

Me sentía como Jack Kerouac españolizando su camino, o como un Jack London vagabundeando sobre los tejados de tierra de las sendas. 

Navarra era mi América, después Castilla y León se volvía estadounidense y luego más continente americano con recónditas iglesias románicas trabajándose la atención de mi cámara.

Al lado mi amor, el padre del peregrino de mis entrañas. En la lontananza de mis recuerdos, mi perro roncador: un novísimo inquilino del cielo a quien echaba de menos.

Ahora el camino es la espera del tercer peregrino.