por Lynnsinhill

El rojo que se comió mi inspiración

Escribo bajo el influjo de un atardecer rojo, como el de Tom Cruise cabalgando sobre su moto en un fucsio Hawai de Top Gun

Los palmitos se zarandean, es el otoño que les impone su música de viento y frío. La piscina verdea con las ranas lanzando al atardecer su mirada tiesa y estática (como de hipnotizador susurrándote: duérmete, duérmete...).

La montaña del fondo se muestra con un halo naranja, una corona que se disipa engullida por el negro. ¡Ñam! ¡Qué rico estaba el día de hoy! El pino mantiene su hojarasca de imperdibles, horquillas y agujas. 

Y sí, si estuviera en una isla desierta seguiría escribiendo.

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