por Lynnsinhill

Profesiones para tiempos de crisis




Hace tiempo que no escribo, ni aquí ni allá (en mi segunda novela), pero la atmósfera está caliente y una primavera de ideas comienza a despuntar en la terraza de mi persona.

El destino quiere que escriba, entiendo que así lo quiere pues no encuentro trabajo, pero, si lo pienso, resulta que el FATE desea que el mundo se plague de artistas puuesto que nadie encuentra hueco laboral y otros muchos lo pierden. Bien, pues seamos artistas... resucitemos París; saquemos de sus tumbas a Miller, Joyce, Hemingway, Picasso y a Ford Madox Ford... Adiós, escuelas de negocios. Bye, bye, hombres de provecho económico. Empieza a crepitar el verso en los balcones de la rue no sé qué y París vuelve a ser una fiesta.

Bien, pues no me emperro en decirle al destino que no, acataré las jornadas a la vera del Sena y en sus cafeterías alimentadas por la docta clientela del Louvre. Ay, he rellenado el formulario de la oferta de trabajo ya. He enviado mi "application job".

Ya tengo trabajo! Adiós, cola anfibia del INEM. La oferta decía algo así:

Se busca un Hemingway, no importa el sexo, valen mujeres. Tendrá que residir en París y escribir, escribir y escribir. Pasará alguna estrechez económica pero será feliz, tremendamente feliz.

Me han dado el puesto y parto para allá con la emoción del primer día de trabajo. En el trayecto en tren, puedo leer el periódico. Hago un vistazo rápido, de tipeja laboralmente satisfecha, a la sección de clasificados y leo lo siguiente:

Se busca un Scott Fitgerald. No importa el sexo. Deberá vivir una tormentosa relación con su pareja (su esposa, Zelda, estaba loca) y vivir en París. Su trabajo será escribir y vivir. Interesados envíen currículum vitae a...

Levanto la vista, emponzoñada de emoción ante la perspectiva que se avecina, y pienso que el arte siempre tiene un mercado laboral que ofrecer...

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