por Lynnsinhill

La posteridad con pastillas



El señorito
Zola descendió un pie de la calesa. Su bigote necesitaba un suplemento de hierro y caía, mustio, sobre sus labios. Levantó los ojos y miró a su alrededor. Su bastón empezó a taconear sobre la acera de la rue...

El nombre "
Emile" tiraba del carro de su apellido; es decir, "Emile" son los caballos y "Zola", el carruaje: Emile Zola. Así de sencillo... (Suena raro, pero esto es un blog que no atiende a cribas de editoriales).

Seguimos:

Nuestro Zola desfiló con su bastón. Estaba algo triste... porque su amigo H.G.Wells lo había paseado en su "coche"... (la máquina del tiempo) y lo había llevado a un sitio... Una vez allí, se había bajado del auto y caminado con Herbert hasta una cadena de librerías patrias. Ahí mismo su colega le había dicho:

-Por esto trabajas más de doce horas diarias...

Zola corroboró con cien mil miradas perplejas que la "Z" de las estanterías apenas le recordaba y que, de toda la urbanización literaria que había creado, sólo una de aquellas viviendas parecía habitada: Naná.

-Pero ¿por qué? -preguntó mientras la destocada edición de bolsillo se levantaba las páginas para mostrar sus "pechos como lanzas".


Herbert se encogió de hombros y a Zola se le encresparon los bigotes de pura indignación cual perro camorrista, después volvieron al déficit de hierro.

-¿Qué es lo que ha pasado?...

-Pues que no te cuidabas... -replicó Herbert en un plan elocuente-. Observa
tu bigote... Lo tienes decaído, por no hablar de la piel amarillenta y los ojos vidriosos. Como sigas así, morirás dentro de... cuarenta años.

-¿Tan mal me ves de salud?


-Sí, pero no te preocupes, tengo la solución... Casualmente he dado con una fórmula fantástica capaz de vigorizarte.


Y don
Wells desenfundó un pequeño bote con unas entrañas de pastillas.

-Tómate una de estas una vez al día y verás qué bien te encuentras... Durarás dos mil años y la posteridad no existirá para ti dado que serás "un presente progresivo", cuyos libros andarán siempre por la sección de novedades. Ay, amigo...

Don Zola engulló la primera de esas pastillas con rumbo al eterno presente, todo sea porque la "Z" de las librerías no le olvide.

2 comentarios:

El Buen Salvaje dijo...

No me digas ahora que te ha salido bigote de leer a Zola... jajajajaa

Yo cambiaría el nombre a la sección de "clásicos" por "imprescindibles antes de leer otra cosa".

La literatura es como la música: nunca aprenderás bien a tocar jazz sin haber escuchado primero música clásica.

Me ha encantado el parón de "esto es un blog y no hay censura, así que escribo lo que me da la gana".

PD: a lo mejor es una pregunta absurda pero ¿qué ha psado con tu libro? ¿cuándo y donde lo podemos leer? ¿en qué editorial lo has arrojado al público?

Saludos salvajes

Lynnsinhill dijo...

Pues que sigue su periplo... Esto de publicar un libro es casi tan largo como el viaje de Ulises. De verdad, somos tantos los autores que colapsamos las editoriales y después está el san benito de ser un novel.

Ya te contaré.