por Lynnsinhill

Los abracadabras de Turguéniev


La feria del libro. Oh, sí, qué placer para aquel que busca y quiere hallar...

Las casetas, blancas y asépticas como iglúes, contenían a esa savia de escritores del siglo XXI que clonaban su firma con la pericia de un científico. Sus manos abrazaban con virilidad al bolígrafo y hasta pasadas ocho horas no concluía aquel baile de huesos escribientes, primera página de ejemplar de novela y sonrisa blandida con tanta exageración que, al final, reventaban las comisuras de los labios. Ay, pero qué despilfarro de contoneo de muñeca...


Pero esta feria no interesa. Hay una más allá, bajo la falda de esta muchacha blancucha, y que se compone de auténticos machos de la literatura..., machos y damas. Y en ella sí que se hacen cosas útiles para el lector.

Allí el señor Huxley rebate un par de párrafos a un colega raro que dedica bellos epitafios a sus admiradores. Ellos se aproximan a él, y el extraño escritor alumbra unas frases para ser leídas por el transeúnte del cementerio.

Así cinceladas en el mármol, como bellos pensadores de Rodin, sus palabras incitan a la lectura al paseante casual del camposanto.

A Dostoievski le importan un carajo los epitafios que, según su criterio, malogra el petulante de Turguéniev. Más bien des-incitan a la lectura y provocan un pánico insuperable a los cementerios.

De modo que él prefiere vender su talento a los enamorados: escribe cartas de amor para aquellas toscas almas que no saben reemplazar un "te quiero" por palabras mágicas con efectividad de Cyriano de Bergerac.

El papel se sigue rayando, con epitafios o versos de amor, y el cielo regala su azul a una juerga de estrellas que, para ambientar el momento, apagan la luz y se traen una vela a la que han motejado como luna.

Más allá de esta feria del libro inextinguible, pues todo escritor difunto halla su caseta, se leen las luces de una ciudad... Allá el aire es puro, las montañas parecen la corona que un dios se ha quitado para dormir, y los muertos viven sabiendo que los epitafios de sus tumbas son los "abracadabras" para su resurrección.

4 comentarios:

tootels dijo...

Un saludo bien fuerte desde el otro lado, y vaya usted a saber donde me encuentro.... qué tal los proyectos?

Lynnsinhill dijo...

Al otro lado del... Atlántico??

Mis proyectos siguen siendo hermosos proyectos. Lo único reseñable, y fue la casualidad la que decidió por mí, es que voy a publicar un cuento en un volumen colectivo de carácter solidario.

Poco más. Aclara tu ubicación... Y deja de contar ventosidades...

Ana dijo...

Me encanta la foto de tu perfil, por lo que veo escalas no??
Me encanta también la feria del libro, está llena de rincones sorprendentes.
Un saludo

Lynnsinhill dijo...

Ya, a mí también. Pero debo aclarar que esa no soy yo, tengo fotos mías escalando pero prefiero usar a la gran Lynn Hill, yo soy Lynn sin Hill.

Saludos, Ana.