por Lynnsinhill

El ángel constructor de mentes


¿Me clausuro? Yo qué sé si me clausuro, o me reedito eternamente hasta llegar a conformar un best seller agobiante, como ese Jueguecito del ángel que en cada esquina librera atisba con malicia al lector... y su cerebro... Ávido de Barcelonas... sin sombra de Freddie Mercury, pero con mucha kingkoniana sombra zafonesca.

Hay un café en Los Ángeles a la vera de un Sena de palmeras, y un garaje con vistas a la Barcelona en unos felices años veinte...

Desde allí se vislumbra una biblioteca, un cementerio de papel sin reciclar... con un no sé qué halo de Hilton de los imperios apaisados, con aroma a recién impreso..., un cafetal de la editorial Planeta que emplea a los lectores como esclavos para erigir su reino.

Desde allí, se puede girar a la derecha, luego a la izquierda y luego gritar porque uno/a se ha perdido... y rezar porque venga la libertad a convertir al lector en un libre comprador de libros.

Ya lo dije una vez; los ladrillos de mi mente proceden de los libros, no quiero una colmena (como ya dijo Cela) en mi azotea...

Quiero un chalé divertido, azul y verde, con motas de Joyce, plantas de Zola, sillones ideados por Maupassant, sillas con ecos de Jack London, juergas diseñadas por Miller y palmeras robadas a Lawrence Durrel...

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