por Lynnsinhill

El televisor y la Atlántida


Una vez el Señor Horacio vio un documental:

Un equipo de científicos excavaba en la arena de una playa paradisiaca, con las palmeras frunciendo sus cinturitas, el agua delatando todo, mientras los miembros del grupo trataban de encontrar la entrada de una cueva que les daría la clave para encontrar la Atlántida.

El señor Horacio se maravilló, y la envidia encendió dos velas en sus ojos. Era un tarde de otoño con un sol mugriento entrando por la ventana, con un ruido de autovía pertrechada de hojalatas contaminantes y escandalosas. Todo eso componía la banda sonora del edificio, una música que no compuso John Williams y Vangelis, desde luego.

Tras esto, el señor Horacio se dirigió a la estantería, y se hizo con un atlas.

El atlas desplegó su pelambre de folios.

Horacio se fijó en el mar. En un hueco azul. "Sospechoso, muy sospechoso", consideró, mientras los dedos dudaban sobre su barbilla.

-Sí, sin duda, ahí está la Atlántida, la he encontrado -anunció, al tiempo que pintaba con anhelo de corsario una equis.

Después se sentó en el balcón, con una cerveza endiosada en su mano.

"Cada uno tiene su manera de encontrar un continente perdido en una playa maravillosa", pensó, consolándose y vertiendo su mirada en una porción de su continente asfaltado.

No tenía nada que envidiar a los protagonistas del documental.

5 comentarios:

An dijo...

ciertamente cada uno encuentra una atlantida a su manera, el que no se consuela es por que no quiere. Bicos preciosa :)

http://yovotoalpp.blogia.com/ dijo...

Yo tb creo que encontré mi Atlántida.

Lynnsinhill dijo...

Pues bravo, votante del PP.

Y An, tus dibujos ya son toda una Altlántida, léase Hallazgo.

arsenicololita dijo...

Yo no he encontrado mi atlántida, ni siquiera la he buscado...
Me gusta andar errante, sabiendo que la hay, pero que no es momento de llegar a ella.
Saludos

Félix dijo...

Tu texto da que pensar. Si escarbas bajo las palabras encontrarás una novela.

Pero el hecho sorprendente no es caminar entre la basura y encontrar una Atlántida extraordinaria y original en medio de todo esto. Eso ya lo vimos en American Beauty. Lo verdaderamente sorprendente es que siga habiendo quien busca continentes imaginarios y sin sentido para justificar aberraciones innombrables o desesperaciones personales insaciables.