por Lynnsinhill

Wendy, cose!


Tengo que arreglarme la denominación de origen, arreglármela y poner algo así como producto Zafón.

San Zafón, patrón de los bestsellers y verás cómo mi manuscrito, oriundo de una mente anónima (la que se esconde bajo el manto Sinhill) me brinda millones de vagones de metro Madrid repletos de lectores.

El santo en cuestión emplea en su próxima novela la técnica Darth Vader, y habla de una precuela, una especie de inicio de los tiempos, nos remontamos al primer genoma de su historia...

Y el tipo presentó el manuscrito hace cuatro días, pero ya se sabe que habrá que hacer un millón de copias... y que se venderán como filetes en una carnicería instalada en pleno campo de concentración Nazi.

Repulsivo filete... ¿No podría haber dejado a la sombra diluirse en un sólo volumen?

Que venga Wendy y le cosa la maldita sombra a este imbécil.

Yo presenté mi manuscrito hace tres semanas y todavía no sé, siquiera, si tendré un ejemplar brillando en la estantería de mi retaguardia.

Lo dicho: Wendy, cose rápidamente antes de que el dueto se transforme en una trilogía de sombras nefastas que ensombrezcan para siempre el reino de las editoriales.

4 comentarios:

tootels dijo...

si querías hablar con Wendy, habérmelo dicho niña.. que la veo todos los días... no te preocupes... ya casi lo tengo todo arregladito... Wendy se ocupará de todo.
Un beso.

An dijo...

Veo que, como siempre, tu mente y tus dedos estan perfectamente coordinados :) un saludo y un besazo enorme :) Muac

Félix dijo...

Noto cierto pesimismo sombrío en tu post. No esperes a tu porvenir a los noventa años ni te alíes con el maligno para vender como Zafón o como Brown. Un sólo lector que alabe tu trabajo ya es un éxito. Unas ventas multitudinarias serían un compromiso excesivo.

¿Has dado a leer tu misterioso libro? Distintos lectores y distintos puntos de vista son una buena medicina. A veces incluso una panacea (contra el ego y también contra el pesimismo).

Un abrazo.

Lynnsinhill dijo...

Si no me desmoralizo, Félix. Tengo todo mi tiempo para escribir, nuevas ideas, disfruto con lo que hago, mi novio me quiere y mis perros están sanos y contentos. Y pienso, además, que intentarlo y tener ilusiones es la parte más bonita del oficio. Dentro, quizás, las vistas ya no son tan buenas. Pero afuera hay perspectiva...

Sé que la novela misteriosa encontrará algún amigo.