por Lynnsinhill

Érase una vez...


El bar evocaba una cancioncita típica. De esas que hubiera entonado el mismo H. Miller a pecho descubierto sobre algún reciente barco femenino asediado...

Un California dreaming susurrante a lomos de un bistec adulterado con mil salsas, y con un negro chapapote pintando benzopirenos.

Qué bonito tener 24 e ir paseando entre hábitas exóticos...

Aerosmith estaba a punto de entonar una de sus coplas americanas; un concierto que aguardaba tras el filetón y la hamburguesa patria... Fuera se esparcía un día de abril y el cielo te embobaba con sus azules mágicos.

Los meses se extendían raros e inciertos; con un postrero "no sé qué pasará" que te dejaba hermosa en tu butaca de rumiante.

Las tumbas de los ancestros se hundían lejos y los aviones descargaban a cientos como yo todos los días... Y los agentes de inmigración soltaban su verbo quejica...

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