por Lynnsinhill

De brillante porvenir


Un día más, los insignes hijos descendieron del autobús del cole. Esos prohombres tenían ya el diccionario de la lengua inglesa en sus azoteas y sus sonrisas eran unos almohadones sonrosados... En sus ojos se adivinaba un porvenir de ricachón.

Dos Passos acababa de descubrir su novela al mundo. Su De brillante porvenir estaba ahí sentado (en la sección de novedades de la librería) donde muchos años más tarde se acomodaría Danny Brown liando la madeja bíblica y dando hijos bastardos hasta a Juan Bautista y Krsna (dicen que las clínicas de reproducción asistida tiemblan ante la imaginación de este hombre que es capaz de hacer que una piedra procree).

Dos Passos tenía su libro hermoso y lozano sobresaliendo como una temprana cana en una melena negro-massai, de entre los demás volúmenes.

Daba placer ver a los insignes hijos apostados a la vera de la sección de novedades hincando sus prometedores ojos en De Brillante porvenir:

-Papá, cómpramelo. Seguro que aquí se narra mi vida, se cuenta todo lo grande que seré...

-¿Dónde se encuentra el porvenir, caballerete, cuando se tiene noventa años? Mi teoría es que el porvenir siempre es una tumba, todo lo demás es dar vueltas por el cementerio -lamentó don Edgar Allan Poe.

Don Poe arrastró su maltrecha anatomía hasta la salida. Deseaba ser inmediatamente transferido a su tumba. ¿Dónde estaba el ascensorista?

El niño deseó entonces que el presente y sus diez años fueran su "de brillante porvenir".

1 comentario:

Groucho dijo...

El que siempre es brillante es el porvenir de los joyeros.

Si quiere, dese un paseíto por mi blog y verá un atisbo del mío.