por Lynnsinhill

Martin buscando el Edén


Se llamaba Martin Eden. Era guapo, robusto como un roble centenario -aunque él tenía 21- y un marinero de ojos achicharrados por los cien mil horizontes exóticos por los que había navegado.

Era ignorante, pero tenía la suficiente sabiduría para saber que había que aprender e ilustrarse. De modo que se metió en las bibliotecas para comer libros durante meses y emergió con el sueño de que quería ser escritor.

Se curtió en mil batallas con las palabras, narró muchas historias que enfrascó en sus sobres con destino a los periódicos cuyos nada visionarios dirigentes le decían que no.

Pero él volvía a sus narraciones, y yo no soy quién para continuar, pues esta historia pertenece a Jack London.



Por cierto, perdonad mi ausencia pero es que esos días volvieron:


La vena quijotesca

3 comentarios:

vaderetrocordero dijo...

Un tipo que me recuerda a los de tiempos pasados, vaya, cuando con veintiuno ya eras un hombre curtido.
¡Nos leemos!

tootles dijo...

21 y un hombre... vaya como los de ahora de 13 no?.. besos con sorna actual!

An dijo...

La gente madura segun la necesidad,hoy en dia no exite necesidad y por eso se llegan a los 37 aun en la rama, este hombre fue prolifico y aventurero, pero tambien es cierto que en esa epoca, ser aventurero era avitual :) Saludos