por Lynnsinhill

El presidente de Israel


-Al Señor Einstein le han ofrecido la presidencia de Israel...

Esto era lo que se rumoreaba por los sacrosantos espacios de la ciencia, en esos laboratorios por donde se desparramaba el saber en cantidades industriales.

Un hombre bajo, encalado de blanco como una casita de las islas griegas, esparcía el rumor desde la plataforma de sus pulmones. A su paso, los anteojos se columpiaban en las narices a punto de perder el equilibrio por la estupefacción.

-¿Qué dice, Doctor Amelio? ¿Acaso Israel ha perdido el juicio? Einstein es uno de los nuestros, no se puede unir a la clase política, nos daremos de guantazos con el que ose llamarle presidente.

El Doctor Amelio era bajito, pero no estaba loco. Las cosas desde abajo se meditan mejor porque el sol se queda jorobando los cocoteros de los altos, y los hombres retaco siempre piensan a la sombra de los larguiduchos.

- Es verdad, es verdad - el doctor Amelio apuraba los últimos sorbos de aire que le quedaban en los pulmones.

Cuando todavía estaban así, abatidos por una pérdida peor que la que trae la muerte, apareció Albert, con su pelo atusado, teñidísimo de negro; una noche inestinguible donde antes había raudales de plata.

El Doctor Amelio y su interlocutor se miraron. Sin duda alguna acababan de ver pasar al flamante presidente de Israel.

7 comentarios:

Lynnsinhill dijo...

Yo soy la primera en comentarme para deciros que ando sin internet, porque me he mudado a una linda de casa de campo para el período estival, pero de vez en cuando actualizaré. Aunque este find de semana me voy a Madrid en viaje relámpago, andaré caminando por los libro de viejo de la cuesta de Moyano (se llamaba así?, es que hace año y medio) el sábado por la mañana. A ver si encuentro joyas...

saludos a todos

jerjes dijo...

Pues ya te podrías dar un toque y nos veíamos las caras, no???...A ver si lees esto, me escribes o algo.

Besos

Groucho dijo...

Ya me gustaría a mí tener la inteligencia del señor Einstein. En cambio, él sí tenía un gran sentido del humor, como lo demuestra esta cita suya:

Existen solo dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana, y de la primera no estoy seguro.

Eso sí, ambos somos judíos. ¿Cree que me aceptaría como primer ministro? ¿Y como segundo ministro?

tootels dijo...

Dime dia y hora y te rescato y te llevo a un cuchitril con cerveza fresquita y aire condicionador... besotes y bienvuelta!!!
NUNCA MAIS

vaderetrocordero dijo...

Saludos de nuevo! Me ha gustado un monton la entrada! De hecho no sé si lo sabes, pero bàsicamente es un tùtesnifas (màs informacion en la primera entrada de mi blog). Nos leemos!

An dijo...

Mejor iría en Israel con un presidente como Einstein :) Saludos

Lynnsinhill dijo...

Ya fui y vine de MADRID, gracias por las invitaciones que recibí para mantener a Lynn resguardadita bajo una cerveza fresquita...

Siento no ser más locuaz, pero ando sin la Gran (porque dicen que es mujer) Internet.

Saludos