por Lynnsinhill

MIRANDO LA CATEDRAL DE FITZGERALD


Scott Fitzgerald estaba tendido en el suelo, los labios abiertos, blancos, y en el pecho ya no se oía el tumulto de su corazón.

Silencio, un mudo en el teatro de su vida.

Antes de eso estaba hablando de irse, de marcharse, Europa volvía a estar convulsa, con ese aspecto de mujer maltratada, y Scott soñaba con abrirse paso entre las columnas de los grandes periódicos norteamericanos.

Hablaría sobre la guerra, de los rudos amaneceres en la Europa de los ancestros de la UE. , donde la muerte acudía a inaugurar cien mil cementerios.

Luego podría volver a su patria, con la sangre recordando cada cara entrevista entre los fogonazos de la metralla, con los sentimientos vivos, deseando escribir sobre la guerra, sobre su vida, sobre sus personajes heridos por un mundo en paz.

Nadie puede ser Scott Fitzgerald desde que murió, tampoco Miller, ni Kafka ni Cervantes.

Puedes coger sus sueños. Levantarlos en el aire y mirarlos como si fueran la cúpula de una gran catedral, y querer a los tuyos (tus sueños)un poco más, porque todavía están ahí, sin existir, pero te tienen a ti, que estás viva, y con el corazón creando tumultos en el pecho.

Luego, más tarde, todo se adormecerá por aquí dentro. Pero habrá, con suerte, catedrales, largas y espigadas o anchas y abombadas, que otros podrán venir a contemplar.


15 comentarios:

Lynnsinhill dijo...

Suave es la noche, he puesto esa imagen cien mil veces, pero creo que no dejaré de hacerlo.

Buenas noches y gracias a todos por visitas, comentarios, y votos.

Persio dijo...

en ese silencio de ensueño supimos crear las obras que nos soportaron ante los dias de furia...
saludos!

Gregorio Verdugo González-Serna dijo...

Nadie puede suplantar a nadie en el hecho de la escritura, pero sí podemos ser todos al mismo tiempo. Para mí, la literatura es como una vivencia, no me importa tanto, cuando leo un libro, aprenderme de memoria la trama o la evolución de los personajes, como que se me quede graba a fuego la impresión que me causó su lectura. Esa vivencia única marcará en mi concepción de la vida, y por ende de la literatura, un antes y un después. Hay autores que a cada uno nos dejan su huella de una manera diferente y todos están en nosotros, ahí radica su grandeza. Luego nuestros sueños, nuestras evocaciones e impresiones se vuelcan en el papel desde la perspectiva irrepetible de la amalgama que somos, desde nuestra esencia más íntima y, la verdad, no pensamos en nadie que no sea el lector cuando nos enfrentamos a la superficie desértica del papel en blanco, pero todos ellos están allí, de una forma velada e inexistencial, pero están.
Gracias por visitar mi blog, me reconforta mucho que entendamos que somos compañeros y que nuestra riqueza radica en compartir para crecer, Lin. Te felicito por tu puesto en el concurso y espero que nos sigamos visitando a menudo.
Un abrazo.

Lynnsinhill dijo...

Un día de furia, con Michael Douglas, gracias por dejarte caer, Persio.

Gregorio, esto es un concurso, pero conforme va pasando te das cuenta de lo más importante... Estábamos los dos antes de esto, y me doy cuenta de que tú haces lo mismo que yo, y seguirás haciéndolo. Por eso también te felicito.

pequeñoIbán! dijo...

ES que las catedrales son grandes monumentos... y las catedrales literarias son grandes monumentos a la imaginación. sobre todo si viene de alguien como Fitzgerald.

jerjes dijo...

Pero para construir esas catedrales hay que ir a la guerra, y para ir a la guerra hay que perder el miedo a lo que sea que tenga que pasar. Luego, después del hambre y la muerte, empieza todo.

Cronopio Urbano dijo...

Muy estimulante.
Dan ganas de despertar a nuestros sueños, condenados por nosotros al peor destierro: la indiferencia

Leicca dijo...

un beso,
porque al final es cierto. existen esas catedrales
y pueden ser contempladas
y son contempladas.

un placer haberla descubierto a usted en el concurso, Lynn. pero creo que ya lo sabes.

An dijo...

un abrazo,y sigue susurrandonos a todos tus historias :)

Lynnsinhill dijo...

Hola, Ibán, hoy hemos coincidido los dos con un homenaje a un Fitzgerald.

Pues quizás uno es más sensible después de todo eso y tiene más alma de artista, no, jerjes?

Cronopio, no los dejes siquiera hivernar.

Tuteame, Leicca, que ya estamos para eso después de 3 meses.

Lynnsinhill dijo...

Uy, An, por supuesto, no lo dudes.

ElsA dijo...

Los sueños, suelos son aunque quisiéramos que se conviertan en realidad para que sean admirados como las grandes catedrales; pero como dices “Nadie puede ser Scott Fitzgerald desde que murió, tampoco Miller, ni Kafka ni Cervantes”.

Saludos

ElsA

mireias32 dijo...

Nadie puede ser nadie, nadie puede ser otra cosa que lo que es, y mal lo lleva si intentamos seguir la huella de otros, por mucho que lo intentemos acabarán siendo nuestras propias huellas
besos de martes
Lady Bourbon

Duilio dijo...

Pues yo me rio cuando hay gente que dice que me creo Cervantes, etc. Primero por lo fuera de lugar del comentario, segundo porque aunque se que yo nunca seré Cervantes, por ejemplo, Cervantes tampoco será nunca "yo"

Denisa dijo...

Grandes o pequeños al menos eso es lo que nos queda, ser únicos. A ver que pasa con la morena!

Besos