por Lynnsinhill

BUSCANDO UN BUEN FINAL PARA LA PREPARACIÓN VITAL I


Clotilde estaba grotesca. Una alimaña con los dientes desvencijados, el pelo polvoriento y soltando racimos de pelusa, iba acercándose gradualmente y poco a poco (si se hubiera aproximado rápidamente, los dos, B y C, hubieran huido como dos perros con los rabos pisoteados)

Clotilde bajaba, un escalón tras otro.

Basil intuía a su hermana, estaba dentro de aquel ser, toda su belleza guardada en el bolsillo de aquel terrible vestido.

-Clotilde, hermana, ¿Eres tú? ¿A qué bruja has visitado durante mi ausencia?

Basil se encaramaba al brazo de Casius. Primero lo tocó para encontrar varonil musculatura que le protegiera de aquel ser que iba dejando escalones tras de sí, y comiéndose la distancia que les separaba.

Los músculos de Casius le reconfortaron, pues eran sanos, gélidos, y voluptuosos imponiendo su formas bajo el gabán.

-¿Clotilde? -Casius siguió insistiendo, mientras Basil se cogía al mástil de su brazo -Esto no es un barco -dijo, dirigiéndose a B.- no te vas a hundir si me sueltas, y la que baja no es un monstruo es mi hermana. Ten respeto.

Casius recriminó la actitud de B. con una mirada que te hunde, te clava, y te fusiona con el suelo.

-Casius, ¿es el pintor, verdad? -Clotilde asomó a la boca un terrible tirón de músculos faciales. No se podía afirmar que fuera una sonrisa, se tenía que preguntar ¿una sonrisa? No sabemos lo que era, pero existía y asustaba.

La hermana pronto alcanzó la vera de los dos amigos.

-¿Has visto, hermano? -y Clotilde dio vueltas sobre sí misma como una modelo del terror.

-Es usted exactamente igual al retrato que hice a Dorian Gray diez años después -se atrevió a decir el pintor, superando su pánico- Porque primero era guapo, como un rey, y todo el mundo me pedía retratos. Tenía encargos a millones, todos me solicitaban para pintarles, y yo vivía en la abundancia, con el desparpajo de una buena cuenta bancaria. Después el cuadro empezó a mutar, se le formaron protuberancias por la cabeza, le salieron pústulas, envejeció, encaneció, y engordó. Y todos huían de mi casa en cuanto se topaban con el engendro en proceso de descomposición en el salón. Temían acabar así, y dejaron de venir, y de darme trabajo -un gimoteo escapó de los labios de B.

-Todos hablan del tal Dorian, pero me hundió.

Basil se desplomó como un cuerpo sin esqueleto sobre el suelo de la casa. Estaba inconsolable. Era un famoso pintor, bueno y habilidoso, pero Dorian le había estigmatizado, y todos huían de él como de la figura de un enterrador.

-Caballero, caballero, por eso estoy aquí -se acercó Clotilde susurrante, aupándole con sus manos recubiertas de una sustancia gris que solamente los marcianos habrían denominado piel.

-Usted me pintará tan horrorosa como me ve, todos me verán en ese cuadro. Y después me verán hermosa, todos le llamarán para que obre el milagro de pintarles, y yo habré sido una guapa con pasado de fea, me tratarán de forma distinta. Ya verá usted, ahora mismo se lo explico todo.

Y Clotilde, fea como una cucaracha vestida de mujer, levantó el cuerpo de Basil, que con los ojos fijos, y frotándoselos para aclarar su visión, sólo le pudo preguntar:

-¿Pero de veras es usted guapa?

6 comentarios:

An dijo...

Más o menos lo que pense, va fojiendo forma y fuerza la obra, aunque este punto me parecio un poco previsible...perdona ;D

tootels dijo...

hmmmm... debia ser asi?

Persio dijo...

clotilde sabe q decir, o preguntar!

Lynnsinhill dijo...

Todavía falta algo, creo que no es previsible.

Denisa dijo...

Pues yo no creo que ninguno de nosotros sabe lo que va a pasar. Lo has encauzado muy bien, que bien que bajo esa belleza haya una mente brillante. Besos.

Lynnsinhill dijo...

Todavía falta otra parte, cuando acabe, que lluevan las críticas...