por Lynnsinhill

LA EDAD DE LA POESÍA


La fiesta bajo el puente se nutría de todo un poco.

-Soy colombiano, profesor de inglés, casado, cuarenta años y con retoños, pero permite a mis dedos zigzaguear por tu barriga, ésa que delatas...

Sus falanges se arrimaron, no había permiso para aquello, de forma que un paso o dos atrás.

-Soy poeta, ¿Te he mostrado ya mis versos? Se me hace tarde para vivir de la poesía, leélos pues hablo de cocoteros, y de playas de mi tierra. Ah, se me olvidaba, ¿te he enseñado las fotos de mis hijos? -y empezó a sacar fotos de su cartera, como un camarero que sirve cervezas y al rato un grupo de seis o de siete observaba a las crías del colombiano. Niños morenos bajo el sol de la Colombia jugando con un padre que exhibía unas pintas ejemplares, nada infiel, nada metedor de manos a extranjeras de 24.

-Si vieras lo bien que lo pasamos juntos, aquí estamos haciendo teatro, el mayor promete convertirse en un fiera de la pantomima- explicó con el orgullo de la sangre, y luego acometió una caricia en la cara de su extranjera de 24 que enfiló una retirada de uno, dos, tres, muchos pasos atrás.

-¿No quieres?

-No quiero

-Ya terminó mi mes de estancia, regreso a Colombia -dijo con las esperanzas puestas en el colgante de la chica, que estaba dentro, disfrazado y guarecido bajo la camiseta y se puso a codiciar los salientes, los picos y las hondonadas que se repartían magistralmente tras...

-¿Qué llevas ahí?

Enseguida fluctuó la cerámica pintada del colgante.

-¿Qué significa? -los ojos del colombiano se escurrieron por el camino que recorría el cordón negro- Internándose por un desfiladero- confesó de repente su lujuria.

-¿Qué significa? -volvió a preguntar asumiendo un aspecto Gollum y desesperado porque el misterio es un maldito vicio al que tienden los ignorantes.

-No te lo diré.

La fiesta bajo el puente era una maldita convención de almas raras e irreconciliables, donde las hamburguesas y las coca-colas rodaban para asistir a las lenguas que estaban ya rotas de tanto retorcerse, hacia arriba y hacia adelante... la gimnasia de la comunicación.

-¿Has leído mis poemas? Me gusta escribirlos, pero noto que ya soy demasiado viejo para vivir de los versos.

La chica se le fue antes de que pudiera terminar su frase, con el ajetreo de su colgante y el contoneo de la victoria.

El colombiano replegado en su rincón, se puso a pensar que la edad de la poesía empezaba a pasársele, y que la edad para aquello que acababa de intentar, también.

22 comentarios:

vaderetrocordero dijo...

Mmmm... esta entrada da un giro a lo personal (llevabas una buena racha de vicios sociales). A riesgo de parecer RACISTA por generalizar un poco (así están las cosas con la corrección política), señalaré que mi experiencia personal con latinoamericanos me sugiere que para ellos la vida familiar no es incompatible con los escarceos sexuales. Pueden estar orgullosos de sus hijos y su mujer sin renunciar a lo segundo, incluso con el conocimiento consentido de sus parejas. Han recibido otra educación, sencillamente. Lo cual no me parece ni bien ni mal (mi idea de lo que es una pareja es un tanto atípica), pero cuando les sugieres que sus mujeres podrían estar haciendo lo mismo... Ponte a cubierto.
Pero no se repliegan en su rincón por una negativa, por mucho años que tengan. (¡Vaya cacho comentario, me he pasado!)

Suzanne dijo...

El cuento me ha parecido bastante bueno y resume lo que le ocurre a muchos hombres cuando llegan a una determinada edad, que quieren seguir viéndose como tipos atractivos (a las mujeres también les ocurre lo mismo). Con el comentario de vaderetrocordero no estoy de acuerdo en parte, los latinoaméricanos como los españoles y como la mayoría de las nacionalidades son bastante celosos (hombres y mujeres), una cosa distinta es que, por un motivo que desconozco, se acepte más los escarceos de los hombres pero los casos consentidos deben ser más bien poquitos... pobrecitos, será porque sus mujeres no les dan lo que ellos quieren... No creo que esa sea la causa, la verdad. Ahora bien, si es de mutuo acuerdo me parece totalmente respetable y que leche cada uno hace lo que quiere y le apetece en cada momento.

jerjes dijo...

Con el último párrafo coge todo otra dimensión....hasta ese momento me las estaba viendo con un caradura, que al parecer, quería robarle algo (o al menos eso entendí...lo mismo no era así), y meterle mano....luego cambia, y da paso a un tipo derrotado, que intenta recuperar una etapa de su vida que ya ha pasado, y se las ve con eso mismo.


catapúm chimpúm...que me ha gustado mucho!


Un beso

Lynnsinhill dijo...

Mi respuesta es que os habéis explayado todos con vuestras teorías e impresiones. Bueno, esa es la lectura, cada uno recibe un dato que el otro ni se acerca a pensar.

Vaderetro, pues sí, quizás un giro personal, pero mucho de lo que saco tiene algo de mi día a día, o de mis recuerdos.

Bueno, Suzanne, tú también has hecho un análisis de los hombres maduros en profundidad, y la verdad, irrebatible.

Y jerjes, el que se lo toma más tranqui, que dudas entre si el tío es un mangante o un pulpo.Umm? No sabría darte una respuesta clara.

En fin, bye, nos leemos en otros blogs.

Anónimo dijo...

Hola linn,
La entrada me ha gustado mucho, tiene algo de misterio, suspense es casi cinematografico, la he leido a mucha velocidad, intrigado.
Juega muy bien con el tiempo de la acción y plantea el escenario de manera impecable. Lo ves todo, lo sientes todo y compartes por un momento sus vidas, no es esto la esencia de una buena novela-guión?
Tiene mucho talento Linn, enhorabuena!!

Betote dijo...

¿Cuándo es uno demasiado mayor para algo? Cuando siente que lo es.

Pobre hombre, le llegó el ocaso por su propia mano.

Leicca dijo...

Es un pulpo, pero se arrepiente de su vida entera.

Le dedico la última línea sacada de contexto del último post de bleicca.

Qué tío el Séneca.

Besos.

(Me gusta...)

Ara dijo...

Aunque situes a tu personaje con una determinada nacionalidad y edad cronologica, el impulso que le hace actuar tiene tinte de soledad. Nostalgia de unos versos que ya no logran enamorar, nostalgia de unos hijos de los que le cuesta escuchar su risa en la lejania, nostalgia tal vez de un abrazo que se antoja perdido en tiempo y distancia. Interesante, Lynn.

Denisa dijo...

Ummm... sí, se nota que hay algo de real en la historia, transmite mucho, más que en relatos anteriores.

Hilas muy fino, me encanta tu estilo, sigue así.

Denisa dijo...

Por cierto, no entiendo por qué la gente no te da votos en la categoría de ficción, y sí lo hace en otras categorías.

No lo encuentro muy lógico, pero bueno.

Ary dijo...

jajajajajaj

pero no hay edades para ninguna de las dos cosas...

LaPaKa dijo...

La edad de la poesía dudo que pase alguna vez, la edad para querer ser algo que no se es nuna llega.

©Javier Miranda-Luque dijo...

el próximo 27 te quedarás atrapado en el ascensor

Mar dijo...

La mano enfiló demasiado pronto quizá, o a lo mejor era ella que no quería ser uná página más en la historia fotográfica de el colombiano, ni ser parte de sus tristes poemas de amor, de su crisis de mediana edad.

Besos Lynn y suerte. Ya te voté hoy ;)

Leicca dijo...

Hi Lynn.
Una pregunta: ¿Te los curras antes y te dedicas a ello, o te pones con los relatos cuando te pones con el blog, por divertirte un rato?

Es que me gustan...

Persio dijo...

un relato impactante, trsite en su certeza, dado que hay seres que nunca asumirán sus edades ni sus compromisos, pero tampoco por eso habrá que castigarlos, no?
seres humanos, nada más que eso somos...
Igual creo que lo básico sigue estando en el último párrafo en el que hablas del tiempo de la poesía...
veo que a tí no se te ha escapado!
Saludos!

Lynnsinhill dijo...

Hola, anónimo, un placer sus comentarios y espero volver a verle por aquí sea bueno o malo lo que tenga que decir.

Bueno, Betote, yo creo que era mayor ya porque no se decidía a ello.

Hola, Ara, otra que tiene una nueva interpretación para esto, si es que cada uno cuenta una cosa... nuevo préstamo de mirada.

Denisa, pues yo tampoco lo sé, aunque creo que quedan pocos de esos, al principio mi blog no estaba tan definido como ahora, si te vas a noviembre lo puedes comprobar, pero ahora... Ah, algo de real casi siempre hay, pero esta vez se me notó.

Lapaka, no, no se pasa nunca.

Un ascensor?? Si es un segundo siempre subo andando.

Hola, Mar,qué tal? después me paso por tu morada.

Leicca, pues me curro las entradas de forma espontánea, a ver lo que sale hoy... me siento en la página del blog y a escribir... Es mi método habitual, me alegro de que te guste.

Persio, no, creo que no se me ha escapado. Un abrazo

kasandra dijo...

Chiquilla, estoy empezando a sentir que tienes un estilo capturante...

¿Y tú tesoro? :)
Muchos besos contentos hoy.

Lynnsinhill dijo...

Pues mi tesoro ya no sé ni por donde para...

pandora dijo...

Qué es un poeta? soñamos que tiene la pluma en la mano, que se pasea por jardines buscando su musa, ríe con ella, juega y llora también, páginas completas a su lado, versos incompletos que nos cuentan su padecer, no hay poeta sin dolor, sin rechazo, sin amor.
Este, es un poeta acabado y tú, me lo has enseñado.

Groucho dijo...

Un hombre maduro puede ser perfectamente un seductor, o si no fíjese en mí, que cada fin de semana fracaso con no menos de cuatro o cinco jovencitas.

Eso sí, yo no les hablo de poesía, lo mío es la prosa, algo así como: "Bonitas piernas, ¿a qué hora abren?", tras lo cual suelo ejecutar un movimiento de evasión ante la bofetada que se me viene encima.

Las mujeres de hoy en día ya no tienen sentido del humor...

Luismi dijo...

Y tú, Lynn, tú que ya leíste mis versos... ¿piensas que se me va pasando la edad de seguir viviendo DE la poesía...? Bichos raros (somos) los poetastros...

(Cada vez da mas gusto pasarse por este blog de vez en cuando, con todo lo que está cayendo por ahí fuera en la blogosfera...).