por Lynnsinhill

TRIBUNAL...



De los 24 a los 26, de España a otro continente, de un pueblo alicantino al Madrid atestado de los Vips y marabunta de Tribunal. Próxima parada... y la voz femenina pronuncia un convincente tribunal, metálico, grabado en alguna sesión preparada para METRO MADRID. Entonces la línea 10 te dejaba abajo del todo, y tenías que alzanzar la ciudad remontando cuatro o cinco escaleras donde la gente creaba rabos de largatija.

Después salías, la noche del viernes cabalgaba en los rostros de la gente -perfecta, moderna, atracadores de escaparates de Fuencarral ,engalanada, medio parisiense con algo de newyorkina (lo sabía porque aún recordaba el aspecto de aquéllos a los que había entrevisto con mi licencia de turista de interrail o visado de estudiante en USA)-.

Recorría mi distancia, manejaba las esquinas con rapidez, las calles eran segundos para mí y entonces oteaba mi balcón, sin aspiraciones de Julieta, sólo un hueco en el que meterme...
Madrid está contaminado, el silencio es un desterrado -un ser blanco al que todas las noches tratan de matar con botellones bajo mi balcón-, pero yo tenía un salvoconducto para salir de la ciudad todos los sábados por la mañana. Cuando los vestigios de la noche salvaje todavía humeaban, huía hacia la montaña, hacia la escalada, hacia el primitivismo de la roca que se escala y el cielo que se junta con tus manos.

5 comentarios:

vaderetrocordero dijo...

La escalada era un buen deporte. Te ponías los pies de gato hasta que te apretasen pero bien, y con los pies encogidos, el arnés sacándote los higadillos y otros illos de más abajo, te encaramabas a la roca, con un cordón umbilical directo hacia la mano madre que te daba la vida en los momentos de mayor canguelo, trepabas y trepabas, tirando hacia arriba, afuera, para encontrarte por fin, cara a cara, piel y roca, no con la piedra, sino con tu más oscuro doble, aquel yo nacido de las cenizas de los días y sus fuegos.

Ara dijo...

Buenas. Gracias por visitar mi blog. Me he reído porque también he vivido temporadas en Madrid, al ladito de Tribunal, en la calle Luchana, y estoy totalmente de acuerdo contigo. A mi se me ocurría escaparme al Retiro, no sé, es el espacio abierto que más me recuerda a lo que siento cuando miro a mi océano. Un lugar donde sentir un poco de calma en Madrid, ciudad que me tiene totalmente enganchada..
Muy interesante tu blog.
Un saludo desde Las Palmas.

Lynnsinhill dijo...

Veo que te has metido en alguna que otra vía, espero que te gustara, y es muy cierto, la cuerda es el cordón umbilical que te mantiene unida a la vida.

Ay, ARA, me encantó visitarte, cuentas cosas que yo comparto al cien por cien.

Nos veremos en más mensajes.

Friki at work dijo...

La escalada sirve para atar lazos de confianza con la naturaleza. Estás más cerca de ella, la sientes, la hueles, dependes de ella. A no ser que se escale una montaña de basura. Entonces atas lazos de confianza con la mie...
Uy, esto debe de estar mal...

Lynnsinhill dijo...

Creo que eso se desmorona en cuanto pones la primera cinta, aunque hay montañas de basura muy sabias a lo fragel Rock.