por Lynnsinhill

LA EMPANADA PELIGROSA


Ignatius Reilly sonreía con devoción de hijo mientras su madre organizaba la mesa de la merienda.
Los trozos de empanada mostraban su sugerente cuerpo alimentado de atún y tomate, las tazas brillaban huecas e impolutas desde su camastro de porcelana pintada, a la derecha, hondas cucharadas de azúcar y miel prometían los tarros desbordantes de futuras caries, y el café humeaba tranquilamente desde el acomodo de la cafetera italiana.


Ignatius volvió a insistirle con la mirada a su madre: "Por favor, sólo unos trozos de empanada, los cogeré de tal modo que no se notará el hueco". Pero como su madre seguía con su baile indiferente, Ignatius se decidió por hacer uso de la voz, aquel potente instrumento del que se servía para intimidar a los seres delgados y atractivos, pero de voces ridículas.


-Mamá, déjame probar la empanada, me temo que esta vez, por el olor que despiden, has usado algo en malas condiciones. No quiero jaleos con nadie, y menos aún teniendo en cuenta que has invitado a un policía a merendar, no quiero que caiga redondo sobre nuestra mesa y luego nos acusen de asesinato. Así que...
La oronda y excesivamente sobrealimentada mano de Ignatius se alargó, como una sombra amenazadora, sobre el contingente de empanadas.


Su madre le miró silenciosa, viendo cómo el primer mordisco de empanada se agitaba entre los dientes de su hijo. Luego, Ignatius recolocó los demás pedazos haciendo desaparecer el hueco revelador que había causado con su gula.


-Bien, Ignatius, ¿cómo estaba la empanada? ¿Crees que alguien morirá esta tarde aquí?

-No te preocupes, mamá. Una vez más, gracias a tu desinteresado hijo, podrás estar tranquila mientras tus invitados comen.


6 comentarios:

Groucho dijo...

Con frecuencia tomamos de alguien algo que no nos pertenece, una expresión, un sentimiento, una confidencia, y aplacamos nuestra conciencia moviendo los trozos de la misma hasta que el hueco se rellena. Después de todo, teníamos derecho, ¿no? ¿Quién necesita permiso?

Suélteme a mí en una fiesta con abundantes canapés y tendrá un gráfico ejemplo de lo que quiero decir...

Lynnsinhill dijo...

Una fiesta con abundantes canapés... todo depende del cocinero... si fuera yo...creo que le vería huir.

Jaume Quiles dijo...

Se estan perdiendo las buenas maneras...

Me alegre verte por mí blog... y mucho más que te haya producido una carcajado o sonrisa...
Un saludo...

Lynnsinhill dijo...

Si es el ilicitano de los cortometrajes!! A mí también me alegra tu presencia virtual.

Otro saludo

shysh dijo...

gracias lynnsinhill por tus comentarios. curiosamente estoy releyendo la conjura de los necios y al contrario de la vez primera en que tenia que cerrar el libro cuando iba en el tren porque me partía de risa, ahora me rio pro también me hace reflexionar. intentaré leerte con más tiempo. un abrazo.
shysh

Lynnsinhill dijo...

Hola, Shysh. De nada, fue un placer visitarte. Y ya sabes, mi blog es tu blog. Pásate cuando gustes, feliz lectura y espero que no consideres mi texto una herejía.