por Lynnsinhill

EL TERRORISTA MEDIOAMBIENTAL


(Ayer tenía buenas ideas, pero las sábanas me dejaron pegada a la inactividad y la modorra del sueño que cae clavándose en las pupilas. Así que no desenvainé el ordenador, lo dejé metido en la oscuridad de su recinto...)

Smith se observaba las uñas de los pies, olían a rancio y una indecente capa de suciedad tapizaba los picos salientes de la garra del dedo gordo, aún así, se calzó las sandalias y caminó unas yardas maravillosamente acariciado por la brisa de la mañana. El sol, con su calor, todavía no le hacía jadear, se aproximó a la vera de la playa abandonando el paseo marítimo de cimbreantes palmeras.

En la playa contempló a los obsesos del moreno, a esos seres de ojos blancos, como islas, bordeados por un negro chapapote y extendidos como toallas sobre una arena blanca que parecía alarmada por tanta inconsciencia.

Smith se tocó su sombrero de alas de paja, y después su rostro. Más tarde se sentó a desayunar en una cafetería desde donde se divisaba una temblorosa montaña con su piel verde de pinos, luego más abajo, en la ladera, Smith contempló con estupor los primeros bocados al monte.

Los ladrillos comenzaban a hincarse en la tierra, un maldito salpullido de construcción. Smith, aquel día, juró que nunca más volvería a aquella playa, o tendría que considerar convertirse en un terrorista medioambiental.

3 comentarios:

Groucho dijo...

Es algo inherente al hombre colonizar todo lo que pilla, hollar la quietud con sus construcciones y violar la virginidad del terreno con semen de cemento.

Pero la naturaleza siempre se venga, y les manda incendios, inundaciones, huracanes o terremotos, ante lo cual el castillo de naipes se desmorona y el hombre vuelve a ser el microbio desvalido que se cree que posee el planeta en el que vive.

¡Cuanto mejor retozar desnudos en una playa virgen sin más compromiso que el de admirar el cielo, el mar, y las bufas de las nativas!

Lynnsinhill dijo...

Linda estampa, señor Groucho, la que me representa, pero ¿Estaremos solos?

Persio dijo...

disfrutar de todo a estas alturas?
creo q se nos hace casi imposible no encontrar un lugarcito donde no hayamos metido mano, y es cierto tal vez por eso la naturaleza nos da una palmadita en la nuca de vez en cuando.
abra que recapacitar o quedarse entre las sabanas como lo has hecho.
saludos!