por Lynnsinhill

ESPERANDO A GODOT


Cuando Godot finalmente apareció, Vladimiro y Estragón se lanzaron miradas de asombro y estupefacción. La espera terminaba, ese asunto al fin sería hablado, y Godot alargaría sus manos milagrosas hacia el problema y lo haría desaparecer (un zas de magia asomando sus dimensiones increíbles sobre lo que creían imposible de erradicar).

Vladimiro entonó la primera frase.

-Oye Godot, ¿nos podrías dar trabajo? Hemos presentado nuestro currículum en cientos de empresas y todas tienen una cobertura absoluta, total y eterna de los empleos existentes.
Si vieras nuestros pies... son llagas adheridas a los tobillos de tanto que hemos caminado, y los ojos...! Estragón ha perdido la visión del ojo izquierdo de tanto navegar en esas bolsas de trabajo abominables, tanta virtualidad nos ha llenado de virtuales esperanzas laborales, de ésas que...

-Ay, Godot -interrumpió Estragón fluctuando por la llanura en las que los tres se habían citado- Esos miserables nos han humillado desde esos mullidos sillones en los que se encuentran postrados, tendríamos que ser como Henry Miller y gritarle al presidente de la Compañía Telegráfica Cosmodemónica de Norteamérica, y contarle que nosotros nos hemos dignado a rebajarnos, a ONEGEARNOS a trabajar en su empresa humilde y catastrófica.

-Sí!-reemprendió el ataque Vladimiro que hundía en sus ojos una mirada orgullosa, de lucha de clases- Godot, ayúdanos, pedimos tu clemencia, tu limosna laboral.

Godot, que hasta entonces había permanecido estático, impenetrable, arrimado al único árbol que proyectaba una sanísima sombra en la llanura, carraspeó y dijo:

-Lo siento, amigos. Esto es un sueño, pues soñáis, y Godot sigue sin venir.

No hay comentarios: