por Lynnsinhill

LA CONJURA DE LOS NECIOS


Ya tengo el carné de conducir. Me costó obsesiones, noches en vela y en vilo, estresantes momentos al volante auscultando las melodias de sermón que mi preparador me soltaba mientras yo le llenaba los bolsillos de dinerito. Fue dinero caro, carné doblemente sufrido en mi economía y em mis nervios, pero ahora...

Recuerdo la frase: ¿sabes?, si viviera en otro siglo, algo así como el XVIII, me ahorraría esta cosa.

Blazac no condujo, tampoco Henry Miller (él usaba el tranvía ovárico), por supuesto que tampoco lo hizo Victor Hugo, pero sí que conducía John Kennedy Toole y de hecho usó el tubo de escape de su auto para sucidarse a los 32 añitos. Cercenó la literatura, su cerebro dejó de rezumar genio y nunca llegó a ver publicada su "Conjura de los Necios".

LA ESCALADA Y EL RUSO


Las agujetas clavetean en mi espalda, recuerdos del fin de semana instalados en mis músculos. Pero me encanta sentirlos. Son dolores primitivos, punzantes emanaciones del ejercicio físico. La roca estaba tan deseable, con su rostro fresco y aliviado tras la lluvia...

Ayer concluí "La hija del capitán" de Pushkin. No me enamoró, tendré que seguir leyendo a este autor para desentrañar su grandeza literaria.

Entonces, una puede pensar, inspirada por este nombre que Pushkin eligió para su novelita, porque es pequeña, un par de noches y se extinguió de tus quehaceres de lecturas, pues eso puedes pensar en el magno, en el Capitán de roca que despunta en el parque nacional de Yosemite, en California. Admirénlo arriba: