por Lynnsinhill

LA BANCARROTA SEGÚN BALZAC


Ahora que Ratzinger Z campa a sus anchas por sus recién estrenados dominios vaticanos hablando de reunificaciones y pecados al modo de un Gran General de los ejércitos cruzados, resulta que yo ando entre monjas de residencias universitarias emparanoiadas con chimeneas y humos blancos, negros o grises. En fin esperemos lo mejor de la Iglesia que siempre provee por el bien de sus fieles. Por cierto, anda en bancarrota, entre tanto boato artístico , obras magistrales e irrepetibles del arte, esas incunables pinturas sixtinas, resulta que sus cuentas andan estragadas, su hucha es raquítica y sus obras sociales múltiples. De modo que, ellos sufren el mal del coleccionista. Ese mismo que inmortalizaba Balzac en El Primo Pons, aquel hombre de vida mísera, asiduo a las lujosas comidas de sus parientes (únicas comidas dignas que podía catar ya que su presupuesto andaba comprometido con su causa coleccionadora) y que era incapaz de desprenderse de ese ajuar artístico en el que Durero era el rey. Ese mal descrito por Balzac es el que aqueja a la Iglesia ahora, supongo que los cristianos andamos escasos de espíritu ONG y no cedemos ni un ápice de nuestro patrimonio salarial. Economistas y contables, clamad a la puerta del Vaticano pues allí hay trabajo.

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